Como Ana María Janer, hemos encontrado el tesoro que da sentido a nuestra vida, Jesucristo, y queremos poner nuestras fuerzas y nuestro bienestar a su servicio. Somos conscientes de nuestras limitaciones, pero confiamos en la fuerza liberadora de Cristo Resucitado que nos llena de su misma Vida.

Apasionadas por Cristo y por la humanidad, queremos hacer nuestras las palabras que Ana María Janer expresó en su deseo de consagración total a Dios: “Daré a Dios mi libertad, todo mi ser”.