La donación total a Dios y el servicio de caridad, vividos con sencillez evangélica, orientan nuestro proyecto de vida. Las hermanas responden a la llamada de Dios Padre para el servicio del Reino por la profesión de los consejos evangélicos, inspirados en las palabras y en los gestos del Señor.

 

Castidad: El voto de castidad es una respuesta de amor a Aquel que nos ha amado primero, una respuesta que afecta lo más profundo de nuestra persona y se transforma en compromiso de entrega incondicional a nuestros hermanos. El celibato por el Reino es un don de dios que vivimos desde la propia fragilidad, con la ayuda de Aquel que nos ha llamado a seguirlo. Y lo hacemos porque Cristo mismo ha elegido este estilo de vida y lo ha propuesto a sus discípulos para ser fieles a la voluntad del Padre. Más...


Obediencia: La obediencia religiosa es la respuesta a la llamada del Padre que nos invita a vivir en comunión constante con su voluntad. Dios nos llama a vivir en obediencia a semejanza de Cristo que fue obediente a su voluntad hasta entregar la propia vida. Es por esto que creemos que Dios nos llama a aceptar su voluntad para nuestras vidas y así entrar en comunión con su plan de salvación. Estamos convencidas que hemos de vivir esta obediencia de manera adulta y responsable, como un acto de fe y de libertad en actitud de disponibilidad para buscar y llevar a cabo la voluntad del Padre.  Más...

 

Pobreza: La pobreza evangélica es una actitud de libertad ante los bienes materiales desde el reconocimiento de la propia indigencia. Nos lleva a confiar plenamente en Dios y en sus promesas y a desprendernos de las cosas por amor a Cristo que, siendo rico se hace pobre por nosotros. Queremos hacer nuestras las palabras del Principio y Fundamento de los Ejercicios de San Ignacio, porque creemos que somos realmente creadas para alabar, hacer reverencia y servir a Cristo nuestro Señor, y todas las cosas creadas nos han de ayudar a conseguir este fin. Más...